Definir la violencia entre parejas

Carta abierta a las feministas

2019.01.09 14:59 Asperger_Mgtow Carta abierta a las feministas

http://argentinatoday.org/2019/01/09/carta-abierta-al-colectivo-de-actrices-argentinas-por-carlos-balmaceda/
De mi mayor consideración: Les escribo en mi carácter de dramaturgo, actor y periodista, profundamente conmovido por las consecuencias políticas que su denuncia, -promovida en torno al presunto abuso sufrido por Thelma Fardín-, está desatando en la sociedad argentina.
Una nueva dinámica de vínculos, estigmatizaciones y prejuicios se ha iniciado a partir de la magnitud de su acto, y los efectos no deseados podrían convertirse incluso en un baldón para su propia causa, afectada por los arrebatos coléricos de una sociedad particularmente sensibilizada por estos eventos. Los episodios ocurridos en los últimos quince días, que incluyen dos suicidios instigados por los llamados “escraches”, evocan a ese aprendiz de brujo que, desbordado por su magia, pierde el control de sus actos con resultados catastróficos. Nadie, en este contexto de polarización, parece interesado en detener esta bola de nieve que solo beneficiará a los agentes de la distracción y el conflicto, jugando a favor de la manipulación de los poderosos y los intereses de una ingeniería social que busca dominarnos a través de la división entre argentinos. Por eso quiero llegar a ustedes, con el fin de que podamos debatir con franqueza y profundidad sobre las consecuencias de estos episodios. La justicia de su causa no puede ocultarles que ustedes ejecutaron una puesta en escena contando con la familiaridad y cercanía que otorgan la pantalla de cine o de televisión, y disponiendo de un oficio que las ha entrenado para emocionar a los espectadores, lo que les otorga un plus a la hora de convencer. Es decir, ustedes sabían que al convocar a su reclamo, contaban con una simpatía atizada por su condición de mujeres y su popularidad como actrices. De manera que ese pronunciamiento contó con una eficacia simbólica que ningún otro colectivo, profesional o artístico, dispone. Su oficio es el de la mímesis, la reproducción del drama y la evocación de la emoción. Como actor y dramaturgo, lejos estoy de criticar esa condición, inseparable hasta cierto punto de la propia identidad fogueada en la dialéctica de nuestro arte. Pero lo que es indiscutible es que esa eficacia potencia cualquier influencia sobre su público. Bien lo sabe la generación de actrices de la propia Thelma, que han visto crecer a sus “fans” adquiriendo no solo el merchandising, sino también la estética, la forma de relacionarse y hasta el lenguaje de los personajes que admiraban. Ustedes deberían haber sabido entonces que el efecto de la denuncia traspasaría largamente la dimensión racional de la empatía y produciría los resultados que, en horas, se desataron. Si no lo evaluaron todavía, con todo respeto las invito a esa reflexión, que podrá ahorrarnos conflictos, manipulaciones e incluso nuevas muertes. Por otra parte, su solidaridad con Thelma, la incuestionable búsqueda de justicia en torno a un hecho aborrecible, no debería distraerlas del contexto mundial en el que su acto se realiza, cuando las políticas de género se han convertido en un caballo de Troya: surgidas de espacios académicos ajenos a nuestra realidad, financiadas por fundaciones con sede en el norte del planeta, su irrupción en Argentina pretende vulnerar la construcción de una matriz nacional y popular, que recupere no solo las riquezas enajenadas por la actual gestión de gobierno, sino también nuestras más valiosas tradiciones culturales. Ayer mismo, en Brasil, hemos podido ver cómo el propio Bolsonaro prometió combatir la ideología de género, que, al fin, actúa como un juego de pinzas: introduce una polémica estéril, ajena a las necesidades nacionales, y al mismo tiempo crea su propio cuco reaccionario. Al mimetizarse con la ideología de género, diversos feminismos han sido arrastrados a esta falsa disyuntiva, sufriendo entonces el rechazo de una parte mayoritaria de la población, que ve en esta prédica un ataque a sus creencias y costumbres. Como colectivo político, ustedes deben definir si serán arrastradas por esta ola o si se sumarán a un feminismo de inspiración nacional y popular. Por ahora, su organización se alista, por acción u omisión, en ese bando que milita la disolución nacional y la división entre compatriotas, porque más allá de dos ejes, -la ley de interrupción voluntaria del embarazo y la difusión de denuncias por abusos-, no puede advertirse cuáles son sus objetivos. Y si son una organización política, necesariamente deben confluir en un movimiento que las vertebre y aloje sus reivindicaciones. Que se entienda, nadie pretende bajarle el precio ni a los pasos que han dado ni a la absoluta justicia de sus planteos, pero el rumbo que llevan se encamina hacia una colisión con el sentido común, y está dejando a la vera del camino un costo que se mide en vidas, que algunos consideran con impiedad y cinismo, “daños colaterales”. Me refiero a los hombres que han muerto en medio de sus reclamos, provocados por quienes ejecutan su escrache mediático. El caso que encuentra mayor contigüidad temporal entre su denuncia pública y sus consecuencias, es el del director de Deportes de San Pedro, Luis María Domínguez, que se ahorcó apenas supo que una presunta víctima lo denunció en un video. Ustedes son un colectivo político y tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Esa mujer grabó el video con su acusación a las pocas horas de vuestra propia denuncia. Es decir, se sintió respaldada en cierto modo por lo que vio en los medios, y accionó en consecuencia. Al día de la fecha, todavía no se ha presentado en la justicia, no hubo una sola prueba de que Domínguez la hubiese violado y el hermano de la víctima, aludido en el mismo video, ha tenido el tiempo suficiente para fugarse, amenazar a la víctima o cambiar sus hábitos en función de la denuncia mediática. La hermana del presunto violador, mujer que por sus dichos se adivina ecuánime y piadosa, se ha querido poner en contacto con la denunciante, pero hasta ahora se ha negado incluso a ese intercambio que podría confortarla y hasta ofrecerle una perspectiva de lo que ha hecho, porque en definitiva, su denuncia tuvo una consecuencia: indujo a un hombre, culpable o no, al suicidio. Y eso ocurrió a horas de la denuncia de Thelma Fardín que ustedes solidariamente acompañaron. Como actrices, conocen esa advertencia televisiva que reza “niños, no intenten hacer esto en sus casas”. Ese mismo espíritu es el que ustedes deberían tener en cuenta al realizar una denuncia con tamaño peso emocional y andamiaje simbólico. Frente a ese efecto de contagio, ustedes, como el colectivo político que son, no fueron capaces de obrar, produciendo un nuevo pronunciamiento. De hecho, se han limitado a esa denuncia, sin ahondar en sus consecuencias. Y eso produjo otra muerte a unos diez días de su presentación televisada, la de Agustín Muñoz, adolescente de Bariloche acusado falsamente por una amiga. Dieciocho años, señalado por su entorno social, escrachado en las redes, la propia denunciante pidió disculpas y confesó su mentira, pero fue demasiado tarde. En la cultura del escrache, todos podemos ser acusados, sin pruebas, sin presentaciones judiciales, sostenida la imputación por el clima imperante –los hombres son potencialmente violadores y asesinos-, y una consigna –“yo sí te creo, hermana”-. Horas antes de que se produjera su anuncio, la antropóloga Rita Segato, baluarte del pensamiento feminista, había advertido sobre las consecuencias de los escraches y el punitivismo que algunos feminismos estaban ejerciendo, señalando que de persistir en ese camino, solo se estaría cambiando de mano al látigo del dominio patriarcal. Esta voz autorizada todavía no ha sido escuchada, ninguna de ustedes ha recogido el guante y elaborado una reflexión, que se impone después de estos dos suicidios producidos en el término de una semana. Alegarán que la denuncia de Thelma fue realizada en sede judicial y que eso la distingue de aquellas que no concurrieron por esos canales legales. Es cierto, la formalidad ante la ley es bienvenida, pero el impacto mediático es el que ha determinado una condena social de tal magnitud que el denunciado Juan Darthés ya ha perdido toda chance de defensa ante una opinión pública que, en virtud de la contundente puesta en escena detallada, dio su veredicto. Y lo que como organización política deberían tener en cuenta, es que los episodios de San Pedro y Bariloche, sin denuncia judicial mediante, ocurrieron al influjo de esta situación. No fueron los únicos casos. Las denuncias dentro del ámbito político se multiplicaron al día siguiente de su pronunciamiento, y, exceptuando la imputación al senador Marino, realizada en sede judicial y con un relato preciso y detallado, todas fueron lanzadas a las redes sin posibilidad de que los señalados puedan ejercer derecho a defensa alguno. Básicamente, dada la unanimidad que se ha instalado en virtud del clima descripto, el buen nombre y honor de los imputados han sido dañados definitivamente. En vuestro accionar, y en las opiniones generalizadas de una mayoría importante de mujeres, estos actos de “justicia por video propio”, parecen satisfacer una demanda que se convierte en venganza lisa y llana; y así, se actúa como si la causa ameritara la caza y la delación, el aislamiento social del hombre, e incluso, el disciplinamiento entre los niños y adolescentes, que crecen con la presunción de un “pecado original”: el haber nacido hombres. El efecto contagio no se detiene. Si bien algunos casos se registraron antes de su presentación, otros se multiplican, como las denuncias en el ámbito político, al influjo de su acto. En las escuelas, primarias y secundarias, se cuentan centenares de casos, y, de no atemperarse este clima social, se producirán muchísimos más en el siguiente ciclo lectivo. Se sabe de un colegio de la localidad de Banfield donde se han promovido varios escraches, y en Mendoza, los propios varones acusados en las redes, contraatacaron con una presentación judicial. Como colectivo político, no puede serles ajena una mirada estratégica: como mencionáramos, ayer mismo Bolsonaro asumió en Brasil, favorecido por un eje de campaña fuertemente influido por la ideología de género: el lema “Ele nao”, disparó sus preferencias electorales no bien se realizó una multitudinaria convocatoria bajo esa consigna. Es que junto con sus reivindicaciones, justas, indiscutibles, necesarias, impostergables, cabalgan las agendas de organizaciones no gubernamentales que han decidido convertirlas, como ya se ha dicho, en un Caballo de Troya. De esto, lamentablemente, no se puede hablar. Las referentes de algunos feminismos se niegan de plano, como si examinar esta cuestión comportara una complicidad con esas agencias internacionales, o como si el delimitar la acción propia de esa influencia, significara rebajar las conquistas conseguidas por el campo feminista. Una mirada parcial y superflua puede conducir a errores garrafales en la interpretación de lo que ocurre en torno al feminismo en el centro y la periferia, lo que puede desencadenarse si se siguen, sin un sentido crítico, tendencias y personajes referenciados como “feministas”. Las paradojas que se producen a partir de este sesgo son múltiples y dolorosas: movimientos feministas del primer mundo, como el “me too”, en los que ustedes suelen referenciarse, reivindican a Hillary Clinton, y la oponen a Donald Trump, recibido al inicio de su mandato con una de las más grandes movilizaciones en la historia de los Estados Unidos, que lo repudió por misógino. Sin embargo, quien representa el brazo femigenocida del imperio es esa mujer, con cientos de miles las víctimas que fueron torturadas, violadas, asesinadas, vendidas o casadas a la fuerza luego de que Clinton desatara la campaña más salvaje de la que se tenga memoria en Medio Oriente. Es una época compleja, en la que no se puede confundir lo central con lo accesorio. Vaya entonces este ejemplo: Gal Gadot, una colega suya que encarnó a la Mujer Maravilla en sus últimas versiones cinematográficas, creó un protocolo de producción contra la misoginia en estas producciones, lo cual es irreprochable y necesario. Pero Gal Gadot es a la vez una entrenadora de élite del ejército israelí que solo en el año 2014 asesinó a cerca de un millar de mujeres palestinas, más de quinientos niños y niñas, y que encarcela a diario sin ningún tipo de proceso judicial a adolescentes como Ahed Tamimi, que permaneció ocho meses presa en una mazmorra del régimen. El protocolo es lo accesorio, la matanza es central. Concurrir al país ocupante para promocionar producciones como “Patito feo”, tan populares en ese lugar, y no hacer una sola mención de todos esos atropellos contra las mujeres, sería la perfecta representación de esa perversa paradoja. Y en el caso de Thelma, ese eje estratégico también está ausente. La denuncia en la justicia nicaragüense, responsable, necesaria, valiente, se hizo a través de una ONG financiada por George Soros a la que se le quitó su personería jurídica una semana después del episodio. La república hermana de Nicaragua está envuelta en una serie de acciones golpistas, y esta ONG no fue ajena a estas maniobras. Si Thelma o su abogada juzgaron que ese era el canal más adecuado, el que ofrecía mayor contundencia a la demanda, como colectivo político ustedes no pueden dejar de evaluar estas circunstancias. Y no hay un solo pronunciamiento ni declaración de su parte que manifieste algún tipo de prevención, o que se aparte de la instrumentación política de la que, sin saberlo, pueden formar parte. Ustedes se constituyeron como colectivo cuando se planteó el debate sobre el aborto. En esas circunstancias, tampoco evaluaron su posible uso político. Y hoy, a seis meses de fracasada esa iniciativa, el diputado oficialista Lipovetsky anuncia que en marzo volverá a presentar la discusión en el Congreso. Sin Ministerio de Salud, con partidas absolutamente desfinanciadas para la atención de niños y mujeres, con hospitales en estado de absoluta precariedad, sin fondos, incluso, para los institutos que atienden los reclamos específicos de género, es claro que este debate es planteado como un distractivo, y que materialmente es imposible de implementar, lo que nos convoca a que pensemos juntos en la cruel paradoja de una presunta conquista en medio de la más pavorosa derrota social, económica y política que sufre el pueblo argentino. Para que se entienda entonces, cuando en esta carta hablamos de “mirada estratégica”, nos referimos a la observación aguda y sin anteojeras de la realidad, de los poderes que operan por detrás, y de la instrumentación posible de su causa. La sensación que reina en nuestra sociedad, es que ciertos feminismos punitivistas y misándricos, han perdido la brújula, con agresiones gratuitas, provocaciones insensatas y alardes irreverentes que terminan alejando a todo posible aliado, e incluso a muchas mujeres. En este sentido, el suicidio de María Luz Baravalle, docente de la UNNE, es particularmente doloroso: una feminista, acosada por sus propias compañeras de militancia, decide quitarse la vida. El episodio ilustra que una vez puesto en práctica el mecanismo de la difamación pública, nadie está a salvo de salir indemne. Se impone, entonces, una cuota de diálogo y responsabilidad, que, como colectivo, hasta ahora ustedes le han negado a la sociedad argentina. Por el contrario, una estética de la protesta, una puesta en escena del reclamo, las asocia con estos sectores, y si ustedes no son capaces de advertirlo, dada la polarización del conflicto, quedarán implicadas en ese espacio de rechazo. Se insiste en que como organización política, la reflexión con vías a operar sobre la realidad, es central, de lo contrario, corren el riesgo de que la irresponsabilidad y la liviandad terminen dinamitando sus propia construcción. En los meses precedentes, tuvieron ustedes señales de lo que se comenzaba a gestar. A principios de noviembre, un prestigioso director y docente de teatro, Omar Pacheco, decidió quitarse la vida luego de un escrache. En aquel caso, no medió ningún tipo de presentación judicial, y el colectivo “Ni una menos”, así como la socióloga María Pía López se pronunciaron en un medio definiendo el episodio como “un muerto que les habían arrojado” La expresión no podía ser menos feliz, inoportuna e impiadosa; revelaba que no estaban dispuestas a revisar la metodología, y que las consecuencias de tales actos siempre reposarían en el eventual victimario. Nadie puede estar en desacuerdo con la justicia de sus reclamos, nadie puede dejar de acompañar su marcha, nadie les negará el aliento y apoyo frente a una causa que dignifica a la humanidad, pero en la dinámica social que se ha desencadenado y que ustedes, posiblemente de manera involuntaria, han favorecido, se produce un efecto no deseado: el estado de derecho se encuentra en peligro. El tono exaltado, airado, histérico, de las intervenciones mediáticas, vuelve trivial a una cuestión en la que se juegan nuestras garantías constitucionales. Voces más prudentes y calmas nos ofrecen una perspectiva más equilibrada. Citamos aquí a la abogada Débora Huczek: “La honestidad no es una cuestión de género, sino de identidad, una verdadera elección. Estoy llevando causas de hombres que son víctimas de los movimientos feministas, de mujeres que utilizan cualquier pretexto basado en el género para difamar. Estos hombres, víctimas de falsas acusaciones, deben lidiar en los Tribunales para reivindicar su honor. Luego de haber sido públicamente humillados sólo por ser hombres, por pensar distinto. Porque ahora ninguno puede hablar sin temor a ser catalogado como misógino. (…). Ya no hay versiones que confrontar y se impone una verdad absoluta, sin importar lo que determine la Justicia”. Débora Huczek es abogada, es feminista, afirma que jamás defendería a un violador, es una mujer de derecho, profundamente preocupada por lo que pueda pasar en torno a la ley, o a su ausencia, en virtud de estas prácticas que la soslayan. Seguimos citándola: “es en la Justicia, y con las debidas garantías constitucionales, donde se deben debatir todas las cuestiones. No debemos olvidar que toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. (…). No se trata de a quien le creo, no entro en ese juego perverso. (…) Sólo defiendo mi derecho a cuestionar, a reflexionar, a expresarme y principalmente a cuidar celosamente el cumplimiento de nuestra valiosa Constitución Nacional”. Quiero cerrar esta carta abierta, haciendo algunas aclaraciones personales: hace poco menos de un año, un suicidio ocurrido en un pequeño pueblo de la provincia de Buenos.Aires llamó mi atención. Se trataba de un hombre acusado por una de sus alumnas de tenis, que denunciaba un episodio que había sucedido doce años antes. La presentación, efectuada en una página de Facebook que luego fue bajada, constaba de unas pocas líneas escritas y había sido firmada con seudónimo. Sin embargo, el efecto en el infierno grande de un pueblo chico fue devastador. Aquel hombre se suicidó a los pocos días. La acusadora jamás amplió su denuncia. Ese episodio me puso sobre alerta de lo que podría sobrevenir si, una vez instalada hegemónicamente la consigna “yo te creo, hermana”, un estado de sospecha se imponía sobre todos los hombres. Hoy, las versiones circulantes sobre la reputación de cualquier persona se pueden tejer en cuestión de horas, y armarse con la misma metodología que la prensa hegemónica inficionó en el hábito y en la percepción de los ciudadanos argentinos: el “asesinato” de Nisman, el triple crimen de General Rodríguez “ordenado” por Aníbal Fernández o las cuentas en el exterior de Máximo Kirchner, son algunas de las múltiples invenciones que nos ha deparado esta época de posverdad. Yo mismo he tenido que desmontar operaciones en mi contra. Testimonios de personas que jamás me conocieron ni conocieron mi entorno, “amigas” de ex parejas que nunca conocí ni de las que oí hablar y lejanas conocidas que de pronto fungían de personas cercanas a esa intimidad, recitaban con una convicción digna de un testigo privilegiado, el relato de mis presuntas tropelías. En verdad, la única fuente de la que disponían era el rumor, unos chats y un perfil de Facebook que se abrió a fin de difamarme y luego se cerró. Recién entonces comprendí el poder de la sugestión y la necesidad de creer una especie si el sujeto mencionado no era del agrado del que propalaba la leyenda. Como se ha dicho, vivimos en la posverdad, donde una identidad falsa puede llevar a la muerte a una persona, y convencer a millones de su reputación, entonces, cómo no prevenirnos de este estado de sospecha. Todo lo que se ha dicho aquí, todas las prevenciones, todas las disquisiciones, no menguan ni por un segundo la justicia de sus reclamos ni la impostergable necesidad de terminar con la violencia contra las mujeres, sino que más bien propone las condiciones para que esta justicia sea eficaz, expeditiva y sujeta a la Ley. Ustedes conocen la historia de “Las brujas de Salem”, aquella obra maestra de Arthur Miller. Algunas de ustedes seguramente habrá sido Abigail, aquella niña-mujer en vínculo equívoco con John Proctor, que por despecho inventó una historia de diablos y embrujos. Todos sabemos cómo terminó esa historia: con linchamientos, como estos que se están produciendo ahora, con reputaciones deshechas, como las que ahora mismo se deshacen frente a nuestros ojos, y con algunos farsantes que aprovecharon la situación para cobrarse venganzas personales y apropiarse de un par de hectáreas de tierra. Entre otros aspectos, “Las brujas de Salem” nos enseña que la sugestión es una ilusión contagiosa y el punitivismo, una droga adictiva que pide más y más culpables, sin distinguir reos de inocentes. No permitamos que nuestro país sea Salem, no dejemos que algunos vivos de afuera, nos siembren de muertos adentro y se lleven unas cuantas hectáreas de tierra. No hay justicia por fuera de la Ley, así como no puede haber igualdad ni liberación de un sector, en un país colonizado por poderes trasnacionales. Por: Carlos Balmaceda

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2018.07.29 02:56 alforo_ Se buscan imbéciles para club de fans

Como si de un virus se tratara, los imbéciles se han convertido en perfectos forúnculos allá donde la espalda pierde su bello nombre. Y en España últimamente salen como las babosas en días de lluvia fina a jalear las más putrefactas causas. Y, como me pasa con esos animalitos que reptan y cuya misión no es más que comer los brotes tiernos expulsando babas, no entiendo muy bien cuál es el beneficio en esto que se ha venido llamando el círculo de la vida.
Hace pocas fechas escuchábamos quejicoso a un miembro de La Manada dolerse de que Facebook le hubiera cerrado su club de fans. Sí, en España un nutrido número de imbéciles decidieron loar al tipo que violó a una chica de 19 años en San Fermín y sobre el que está pesa otra actuación similar con una chica de Pozoblanco. No sé si lo que más les mola es que droguen a las chicas, que simplemente abusen de su superioridad numérica y de fuerza para poder abusar de ellas o si, por el contrario, les atrae el perfeccionamiento de sus planes: organizaban las violaciones como si de un campamento de alta montaña se tratara, sin dejarse nada al azar: la ropa interior, los calcetines y ¡la burundanga!
Imbéciles machistas que han diseccionado la vida de la chica como si el hecho de haber sido violada debiera haber supuesto condena de muerte social, que han redactado titulares machistas que rozaban el delito -y no sólo a la inteligencia y a la vergüenza ajena-. Los mismos imbéciles que, a través de digitales de poca monta, han cruzado la línea de su natural estulticia para convertirse en delincuentes que publicaron los datos personales de la chica incumplimiento las leyes que protegían sus datos.
El machismo mata, y por tanto, me van a permitir que muestre mi intolerancia a una actitud que ha abocado a una auténtica lacra de terrorismo machista que, hoy, ya no pone el contador a cero respecto a las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, pero que no acaba de definir con exactitud la magnitud de todas aquellas que son víctimas de violencia machista en cualquiera de sus expresiones.
Imbéciles y puteros que defienden que las prostitutas trabajan porque, como no han estudiado y son vaguetas o feas, pues tiene que comerciar con su cuerpo y son cómplices de que un 70% de mujeres que practican la prostitución en España sea víctima de trata de blancas, maltrato, abuso, vejaciones y asesinatos. Porque los imbéciles patrios, machistas y puteros, nos colocan como el país que más consume prostitución en Europa.
Y, oye, que das una patada a una piedra y te salen esos del PP que apoyan a esa insigne concejala que afirmó que la prostitución debía existir para satisfacer a feos y discapacitados porque no pueden tener otra cosa. ¿Cómo le explicas a quien piensa así que ni la discapacidad ni la fealdad son motivos para maltratar a una mujer y que el mantener relaciones sexuales no es un derecho?
Como si sus palabras no fueran el mejor escaparate de su capacidad de verbalizar aberraciones decidió extenderla a la acción política e intentar reprobar a la concejal socialista que defiende que la prostitución no sólo es una forma de violencia machista, sino que además, es una de las más terribles porque, quienes la padecen, en demasiadas ocasiones están bajo el yugo del maltrato y el miedo.
Y sí, es una muestra de imbecilidad supina intentar reprobar a quien defiende los derechos de las mujeres echándole en cara que acuse a los pinteños de consumir prostitución. Supongo que quien no haya consumido prostitución no se dé por aludido, y el que lo haya hecho, espero que le hierva la cara como le hierven las entrañas a quienes han tenido que padecerlos dentro de sus cuerpos.
Y como; aunque la mona se vista de seda, mona se queda; hay togas -las sotanas merecen un capitulo monográfico- que no pueden esconder la imbecilidad de las palabras de quien pretendió absolver a un padre por haber abusado de su hija porque, según el juez, la niña no mostró signo alguno de encontrarse o sentirse incómoda, intranquila, inquieta o perturbada mientras su padre le metía mano en un autobús urbano delante de quienes le denunciaron. O toda esa condescendencia con el machismo que, a golpe de mazo, han dejado a las mujeres en manos de sus verdugos, en la muerte segura de los malos tratos, de las amenazas. De todos esos niños y niñas que no fueron suficientemente protegidos porque la injusticia patriarcal hace una lectura del Código Penal que nos sigue sometiendo a la desigualdad y al arbitrio de quienes siguen creyéndose superiores y no iguales.
750 jueces firmaron un manifiesto hace pocas fechas en las que manifestaban sentirse presionados porque la sociedad y los políticos opinaban sobre las sentencias. Señorías, yo firmo un manifiesto para que, jueces como el que ha condenado a Juana Rivas con más dureza de la que hubiera tratado al ex marido en caso de abusar de ella y/o de sus hijos, no se permitan reflejar en una sentencia que una cicatriz en el muslo de una mujer es un elemento de belleza. Circunstancialmente es el mismo juez que se opuso a la Ley contra la Violencia de Género. Millones de mujeres nos unimos el pasado 8 de marzo en el más grande manifiesto para que, entre otras cosas, las togas no supongan impunidad en el respeto a la igualdad, al respeto, a una sociedad del siglo XXI que ha avanzado y ya no admite que las mujeres sigamos sometidas a legislaciones más propias del medievo. Esos magistrados y magistradas puede que ignoren que España ha tenido el funesto privilegio de encabezar la lista de países con más sentencias machistas. El premio se lo llevó el magistrado de un juzgado de Vitoria cuando preguntó a una víctima de violación por parte de su expareja a ver si había cerrado bien las piernas para evitar ser violada. En cambio, las mujeres no podemos ignorar semejante grado de majadería porque nos hace daño, porque deja a nuestros violadores y maltratadores libres.
Y, cómo no, tenemos el clásico club de fans de los nostálgicos de la Dictadura, los que se cagan en la memoria de los muertos de la cuneta manifestándose en el Valle de los Caídos acompañando sus absurdos graznidos con los aguiluchos de las banderas ansiosos de echar a volar para no compartir espacio con semejantes especímenes de dos patas que se han convertido en necios. Son los imbéciles que se esconden en perfiles falsos para poder soltar todas las barbaridades que jamás soltarían a calzón quitado, porque no hay nada más clásico que los cobardes defendiendo el abuso y la tiranía de otros. Imbéciles arios y patrios que tienen cabida porque tenemos un país que permite que se haga apología del fascismo desde las instituciones: ayuntamientos e incluso desde los distintos parlamentos y que, además, se les cede espacios televisivos para que puedan seguir sobreviviendo. Tenemos un país que, hasta ayer, condecoraba vírgenes y comparaba el aborto con ETA desde las instituciones que debieran velar por todos nosotros.
Queremos ser un país avanzado, del siglo XXI, pero nuestros imbéciles son palos en las ruedas de una carreta que se desvencija y nos mantiene anclados en los prolegómenos del XX. Es hora de que la máquina de tiempo nos traslade a la sociedad que pueda afrontar los retos del futuro con una ciudadanía que respete, que avance hacia la igualdad con respeto, sin miradas melancólicas a los tiempos pasados en los que los yugos siempre los llevábamos las mismas. Y, para ello, las mujeres volveremos a ser imprescindibles porque nos negamos a que nuestras hijas tengan que estar al arbitrio de los imbéciles de los tiempos de sus madres. Tan sencillo y tan difícil. ¿Quién dijo miedo?https://blogs.publico.es/otrasmiradas/14288/se-buscan-imbeciles-para-club-de-fans/
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2016.06.06 15:03 ShaunaDorothy Alemania ¡Abajo los intentos por criminalizar la prostitución! (Junio de 2014)

Espartaco No. 41 Junio de 2014
A continuación presentamos la traducción de extractos de un artículo de Spartakist No. 201 (enero de 2014), publicado por nuestros camaradas del Partido Obrero Espartaquista de Alemania. Aunque la prostitución en sí no es actualmente un crimen en Alemania, el nuevo gobierno de coalición entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) ha anunciado que planea imponer nuevas restricciones, disfrazadas de medidas para combatir el “tráfico sexual”.
Durante la presentación del último libro de la reaccionaria feminista burguesa Alice Schwarzer —una colección de artículos bajo el título amarillista de Prostitution—Ein deutscher Skandal. Wie konnten wir zum Paradies der Frauenhändler werden? (Prostitución: Un escándalo alemán; ¿Cómo pudimos convertirnos en el paraíso de los traficantes de mujeres?)—, grupos de trabajadoras sexuales, la Organización Alemana de Servicios Contra el SIDA y otros miembros de la audiencia protestaron activamente. En el evento, que tuvo lugar el 14 de noviembre de 2013 en Berlín, el podio estuvo ocupado exclusivamente por partidarios de Schwarzer. Entre ellos se encontraba un investigador de la policía, ¡que llamó por la reinstauración del registro de prostitutas! Previo al evento, Juanita Henning (presidenta de la Asociación Doña Carmen, un grupo defensor de los derechos de las prostitutas) explicó correctamente que lo que Schwarzer propone es una “ley policiaca, simple y llanamente” y la describió como una “feminista policiaca alemana”. Hacia el final del evento, una de las personas que hablaron en defensa de los derechos de las trabajadoras sexuales recibió un aplauso de tal magnitud que los oradores se sintieron obligados a abandonar el podio.
Desde que lanzaron su “Llamado Contra la Prostitución” en otoño del año pasado, Schwarzer y su revista Emma han estado en campaña para volver a criminalizar la prostitución. Para lograrlo, Schwarzer equipara la prostitución con la esclavitud, exigiendo “el ostracismo y, cuando sea necesario, también el castigo legal para sus clientes”. La “gran coalición” entre la CDU y el SPD ya ha anunciado que se va a “castigar...la prostitución derivada de la pobreza, al igual que la prostitución forzada, de manera más severa, con la introducción de nuevas figuras delictivas” (“Futuros castigos para los clientes de prostitutas forzadas”, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 2 de diciembre de 2013).
Como marxistas, nos oponemos sin ambigüedades a estas medidas. La criminalización de los clientes sería un paso decisivo hacia la criminalización renovada de la prostitución —y de las prostitutas—. Decimos: ¡intercambiar dinero por sexo no es un crimen, ni por parte de las prostitutas ni de sus clientes! Afirmar que los únicos blancos de la legislación serían los clientes que pagan a sabiendas de que la persona ha sido forzada a prostituirse es un pretexto: esto es prácticamente imposible de demostrar y, en realidad, sirve sólo como excusa para fomentar la represión estatal, incrementar el número de redadas contra los burdeles y aterrorizar a las prostitutas, muchas de ellas inmigrantes, en las calles y donde sea.
Una ley similar rige desde hace años en Gran Bretaña. Nuestros camaradas de la Spartacist League/Britain escribieron: “De hecho, las inmigrantes ‘rescatadas’ por la policía durante las redadas ‘antitráfico’ son rutinariamente deportadas” (“Down With Labour’s Crackdown on Prostitution” [Abajo las medidas represoras del Partido Laborista contra la prostitución], Workers Hammer No. 205, invierno de 2008-09). En Francia, una ley basada en el “modelo sueco” de 1999, que considera un crimen pagar por sexo, recientemente superó la primera lectura, a pesar de las sostenidas protestas en contra.
La propaganda gubernamental a favor de reprimir la prostitución viene acompañada del discurso racista sobre las supuestas “bandas criminales” que, se asegura, han estado inundando el país con “prostitutas forzadas”, particularmente desde la extensión de la Unión Europea (UE) hacia el oriente. Es de esperarse que este alarmismo se incrementará aún más cuando los ciudadanos de Rumania y Bulgaria, con sus considerables minorías romaníes [gitanas], que viven en la pobreza abyecta, reciban el derecho formal a trabajar en Alemania a partir de enero de 2014.
En Europa Occidental, la actual crisis económica ha dado como resultado un rápido incremento de los ataques contra la vulnerable minoría romaní, que ha sufrido en la marginación durante siglos. Los gobiernos capitalistas están utilizando a los romaníes como chivos expiatorios, echando mano incluso de campañas mediáticas que reciclan difamaciones de origen medieval, como la mentira de que los romaníes roban niños y trafican con seres humanos. Alice Schwarzer es una aguerrida impulsora de esta campaña: su libro incluye artículos titulados “Un viaje a la patria de la prostitución forzada” (Europa Oriental, en especial Rumania y Bulgaria) y “Un viaje a la tierra de los vampiros”, con todo y citas de Drácula de Bram Stoker. Su “Llamado” propone protección contra la deportación únicamente para los “testigos”, es decir sólo para quienes se decidan a cooperar con el estado burgués.
La Liga Comunista Internacional se ha opuesto siempre a la UE como un bloque comercial imperialista en el que Alemania, Francia y Gran Bretaña llevan la voz cantante. Otros miembros, entre ellos los antiguos países del Bloque Soviético [dominado por los estalinistas], proporcionan mano de obra barata y mercados. La desesperada situación de los romaníes en estos países es un resultado directo de la contrarrevolución capitalista en estos antiguos estados obreros deformados, que condujo a masacres interétnicas y al nacionalismo genocida. El deseo de los romaníes de emigrar es frecuentemente nada más que un intento desesperado de escapar de la persecución racista y de la más abyecta pobreza. La única razón por la que las siniestras bandas que trafican con inmigrantes ilegales pueden operar es que los gobiernos capitalistas están decididos a mantener fuera a los trabajadores extranjeros y actúan con violencia homicida contra los refugiados. Nuestra demanda es: ¡plenos derechos de ciudadanía para quienes hayan llegado hasta aquí!
¡La prostitución forzada, por ejemplo a través de la esclavitud por deudas, la violación y la brutalidad sexual son auténticos crímenes! Sin embargo, nos oponemos a los intentos por parte del estado de equiparar la “esclavitud sexual” y la “prostitución forzada” con la prostitución en sí y de retratar cualquier intercambio de dinero por sexo como una forma potencial de esclavitud. La prostitución con mucha frecuencia degrada y explota, pero criminalizarla sólo empuja a las prostitutas hacia los medios lúmpenes, donde prácticamente pierden la posibilidad de acceder a los servicios sociales y de salud y donde se vuelven mucho más vulnerables a la criminalidad de pandillas y a la violencia de los proxenetas. Como marxistas advertimos que todas y cada una de las intervenciones del estado burgués no harán sino incrementar directamente la miseria de la gente involucrada; su único objetivo es servir de pretexto para incitar a la policía y los tribunales a atacar a los inmigrantes, a las mujeres y a la sexualidad misma.
A todo esto, ¿qué es la prostitución?
El estatus de la prostituta está relacionado con el estatus de la mujer en general, que es a su vez una medida del avance de una sociedad determinada. De ese modo, las condiciones que enfrentan las prostitutas varían ampliamente dependiendo de la época, el lugar y la clase social. Como escribimos en “Cruzada de los EE.UU. y la ONU contra el ‘tráfico sexual’” (Spartacist [Edición en español] No. 33, enero de 2005):
“Hay un mundo de diferencias entre la vida lujosa y llevadera de una dueña de un burdel de Hollywood como Heidi Fleiss (que igual terminó tras las rejas) y la de la prostituta callejera drogadicta e infectada de SIDA en un gueto empobrecido, sin opciones y sin salida. Sin embargo, todas las prostitutas son sometidas al oprobio social generalizado de la hipocresía y el moralismo burgueses, que las hace víctimas fáciles del abuso, las golpizas, la violación y el robo”.
El principal instrumento para la opresión de la mujer en la sociedad de clases es la institución de la familia, como explicó Friedrich Engels en su brillante obra El origen de la familia, la propiedad privada y el estado (1884). En las antiguas sociedades de cazadores-recolectores, las mujeres y los hombres vivían en igualdad y era la madre la que determinaba el linaje porque sólo podía establecerse con certeza la maternidad de un niño. Pero con el desarrollo de una clase dominante poseedora se hizo necesario establecer un criterio incuestionable para transmitir la propiedad, algo que estableciera sin ambigüedades la paternidad de los niños. Fue así como emergió la familia monógama, en la que el matrimonio representa la subyugación de las mujeres frente a los hombres; en palabras de Engels, fue “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
Fue la institución de la familia la que introdujo el dinero en las relaciones sexuales. Tanto en la contratación de prostitutas por hora como en la “adquisición” de una esposa, la familia y la opresión de la mujer están siempre basadas en la propiedad privada; básicamente, son sólo la moral religiosa y las leyes capitalistas las que marcan la diferencia entre el papel de esposa y el de prostituta. Los destacados científicos sexuales William H. Masters y Virginia E. Johnson (ninguno de ellos marxista) llegaron a la misma conclusión: “Es complicado definir la prostitución ya que los seres humanos siempre han utilizado el sexo para obtener lo que desean: alimentos, dinero, objetos valiosos, promociones y poder” (Sex and Human Loving [Sexo y amor humano], Little, Brown, 1988).
Al mismo tiempo, la gente no se constriñe a lo que prescriben los reaccionarios conceptos religiosos de moral relacionados con la institución de la familia. Divididos entre la compulsión de la sociedad de clases y sus deseos y emociones más íntimos, los seres humanos deciden ignorar las normas de “rectitud” en el comportamiento sexual. Durante la presentación del libro de Schwarzer, un parapléjico señaló que visitar prostitutas con frecuencia era su única posibilidad para experimentar la sexualidad. En respuesta, ¡Schwarzer lo puso en cintura diciéndole que lo que tenía que hacer era ponerse en serio a buscar una pareja!
El desprecio de Schwarzer por aquéllos que sufren el acoso y el aislamiento social en la sociedad capitalista va de la mano con su promoción de la feliz familia nuclear, en la que marido y mujer deben tener sexo sólo entre ellos (ver en su libro el artículo “Ayuda: Mi marido va al burdel”). Las personas que desean explorar el sexo “no convencional” y mantenerlo en secreto de su pareja o amigos porque contradice la “moral pública” imperante, frecuentemente recurren a prostitutas. No, lo que “brutaliza la lujuria” y “destruye la sexualidad” (como dice Schwarzer en su “Llamado” y en su libro) no es la prostitución: es la sociedad capitalista, represiva e inhumana.
Estamos en contra de que la prostitución sea considerada un crimen, pero consideramos que ésta es de cualquier modo un componente de la opresión de la mujer, análoga a la institución de la familia. En una sociedad sin clases, el cuidado infantil y las tareas domésticas colectivizadas sustituirán a la familia y permitirán que las mujeres participen plenamente en la vida social. El control natal y el aborto libre serán gratuitos, al igual que los servicios de salud de alta calidad. Sólo en una sociedad así podrá el sexo ser verdaderamente libre y basarse en el consentimiento mutuo, sin el acoso de los guardianes de la moral pública y la brutal represión policiaca. La única manera de llegar ahí es derrocando el sistema capitalista mediante una revolución obrera bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, la expropiación de la propiedad privada de los medios de producción y su transformación en propiedad de la sociedad entera. La liberación de las prostitutas está ligada inseparablemente a la liberación de las mujeres en su conjunto; la prostitución desaparecerá sólo cuando la institución de la familia haya sido remplazada. ¡Por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
Schwarzer, una feminista burguesa con una cómoda vida bajo el capitalismo, sostiene que los hombres son el enemigo (excluyendo desde luego a los policías, que comparten sus opiniones). En 1971, orquestó una historia de portada en la revista ilustrada Stern, en la que un grupo de mujeres se levantaron contra las leyes sobre el aborto, proclamando: “¡Tuvimos un aborto!”. Esto fue algo positivo. Sin embargo, a partir de entonces, Schwarzer debe su fama principalmente a las reaccionarias cacerías de brujas que ha emprendido, tanto contra los musulmanes como contra el Día Internacional de la Mujer, debido a los orígenes comunistas de éste. Se opone incluso a la ley liberalizadora sobre la prostitución aprobada en 2002 bajo el gobierno del SPD y los verdes, que, con desgano, intentó eliminar el concepto medieval de “atentado contra la moral pública”. Desde entonces, las prostitutas pueden, como no había sucedido nunca antes, presentar demandas legales para garantizar el pago de salarios y acceder a la cobertura del seguro médico y al derecho a los beneficios sociales.
Sin embargo, esta ley no implica de ninguna manera la completa despenalización. Todo lo contrario, afirma la Asociación Profesional de Servicios Eróticos y Sexuales (dentro de la que trabaja Hydra, un servicio de asesoría para la gente dedicada a la prostitución). La asociación lanzó un “Llamado A FAVOR de la prostitución” que afirma: “La ley no ha cambiado absolutamente nada en lo que respecta al derecho de la policía a irrumpir en lugares de prostitución en cualquier momento. Desde entonces, el número de redadas se ha incrementado” (sexwork-deutschland.de). Después de 2002, el sindicato de trabajadores de servicios, ver.di, estableció un “grupo de trabajo” para la prostitución dentro de su departamento de “servicios especiales”. Pero hacer modelos de contratos y cosas por el estilo no es suficiente. Ver.di es una de las mayores organizaciones de mujeres en este país, en la que mujeres alemanas e inmigrantes frecuentemente trabajan de la mano. Este sindicato integrado debe oponerse a la campaña del gobierno y movilizar su poder social a la cabeza de los inmigrantes y todos los oprimidos en la lucha por plenos derechos de ciudadanía para todos.
Guardianes “de izquierda” de la moral
No es de sorprender que la actual cacería de brujas contra la prostitución haya sido iniciada por Schwarzer, cuyo llamado fue suscrito por la organización femenil de los partidos democristianos y por muchos miembros del SPD. Pero también encontramos guardianes de la moral que se dicen “de izquierda”. La organización Sozialistische Alternative Voran (SAV, seguidores del seudotrotskista británico Peter Taaffe), que está liquidada en el Partido de la Izquierda, publicó en su sitio sozialismus.info (noviembre de 2013) un artículo titulado “Una perspectiva socialista sobre la industria del sexo y la prostitución”, escrito por Laura Fitzgerald, miembro de su organización fraterna en Irlanda. El artículo declara: “Es muy importante que ninguna prostituta sea criminalizada en modo alguno bajo los ojos de la ley”. Pero el SAV está a favor de una ley que revocaría o al menos modificaría la ley de 2002, escribiendo en el mismo artículo: “Los socialistas, sin embargo, deben oponerse completamente a la legalización total de la prostitución”. Después de dedicar unas cuantas palabras huecas a la brutalidad policiaca como instrumento de los intereses del estado, presentan su solución: “Es esencial que todos los Gardai [policías] sean instados a participar en entrenamientos regulares para saber cómo lidiar compasivamente con las víctimas y los sobrevivientes de la violencia sexual”.
¡Esto es un verdadero escándalo y una burla contra las víctimas de la violencia policiaca cotidiana, particularmente los inmigrantes! El SAV y su organización internacional, el Comité por una Internacional Obrera, son bien conocidos por sus intentos de “reformar” la policía y de crear “mejores condiciones de trabajo” para los policías (ver, por ejemplo, el folleto espartaquista de 1994 “Militant Labour’s Touching Faith in the Capitalist State” [La conmovedora fe de Militant Labour en el estado capitalista]). Su profundo reformismo socialdemócrata los lleva a aceptar, en esencia, las normas burguesas y los “valores familiares” impuestos por la policía, cuerpo armado del estado burgués. Con frecuencia hemos denunciado al SAV por esto, por ejemplo cuando una de nuestras camaradas intervino en sus “Días Socialistas 2004”. Como dimos cuenta en “SAV: Prohibidos el sexo, la diversión y los espartaquistas” (Spartakist No. 158, primavera de 2005):
“[Nuestra camarada] atacó el moralismo mojigato del SAV, contraponiéndolo a nuestra postura marxista de oposición a la intervención del estado en las relaciones sexuales y personales consensuadas. Esto incluye también a los denominados pedófilos, que son blanco de la persecución estatal por tener sexo con menores basado en un auténtico acuerdo consensual, es decir, sexo basado en un genuino acuerdo mutuo, lo que es completamente diferente del sexo forzado o bajo presión de hacer algo que la persona no entiende o no desea hacer. Los cuadros del SAV estallaron al oír esto”.
Hay un desasosiego generalizado en torno a la introducción de aún más leyes policiacas. Incluso la conservadora Frankfurter Allgemeine Zeitung escribió en el artículo del 19 de noviembre de 2013, “¿Están contentas las trabajadoras sexuales con su trabajo?”:
“¿Hay alguien que considere la prostitución un trabajo como cualquier otro? Sí que lo hay. ¿No se ven lastimadas, a pesar de esto? ¿Acaso la prostitución no causa daños permanentes? Estar sentada frente a una caja registradora, trabajar como empleada de limpieza, vender porquerías que la gente no necesita, como sucede en [la cadena de cosméticos] Douglas y empresas por el estilo, mantener en movimiento a esta sucia e inhumana rueda capitalista; ¿acaso no es también muy dañino mentalmente? ¿Hay alguien que haga esto por voluntad propia?”.
Los marxistas sostenemos que la prostitución es un “crimen sin víctimas”, como lo son el consumo de drogas, los juegos de apuestas, la pornografía o las relaciones sexuales con menores —todas actividades que bajo las leyes capitalistas están prohibidas del todo, o al menos fuertemente reguladas—. En muchos países, las leyes de “mayoría de edad” obligan a vivir sin sexo, particularmente sin sexo homosexual. Estamos contra cualquier tipo de intervención gubernamental en la vida sexual privada de los individuos. Decimos que sólo el consentimiento mutuo y el acuerdo de todas las personas involucradas deberían ser los factores decisivos en todos los actos sexuales. Pero también reconocemos que las relaciones auténticamente libres entre la gente son imposibles bajo este sistema de clases. Sólo una sociedad sin clases podrá liberar a las relaciones sexuales de la “moral” y de la compulsión económica o, como lo puso Engels de manera tan apta, permitirá que no tengan “más causa determinante que la inclinación recíproca”.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/41/germany.html
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2015.09.01 16:18 kaustiko Para saber lo que ha pasado en Grecia y la estrategia a seguir. Brillante reflexión de Pablo Bustinduy.

Dejo el enlace y debajo el texto íntegro.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/14481/grecia-reflexiones-despues-de-la-batalla/
La resolución de la crisis griega ha sumido a buena parte de quienes trabajan por un cambio democrático en Europa en la desesperanza. Hay que decirlo sin medias tintas: el tercer memorándum supone un retroceso grave, cuyo precio seguirá pagando el pueblo griego con años de sufrimiento y austeridad, y una desmoralización para quienes creen y confían en construir una Europa democrática y social. Es un acuerdo nocivo, fruto del ensañamiento político y financiero de los acreedores, que no busca defender el interés general de Grecia ni de Europa, sino reforzar el mando político y financiero de Alemania y neutralizar cualquier posibilidad de alternativa política en la periferia europea. Sin embargo, y unas vez expresadas estas premisas, creo que es necesario enumerar una serie de observaciones sobre el escenario europeo actual y las perspectivas que se abren para todas las batallas sucesivas.
  1. En Europa hay un conflicto global entre austeridad y democracia, que afecta a todos los ámbitos de la vida política y social y que va a determinar los horizontes, las capacidades y las posibilidades de una acción política transformadora para las décadas por venir. Es fundamental asumirlo y entenderlo: Alexis Tsipras no ha chocado con fuerzas conservadoras del orden establecido, sino con un statu quo dinámico, que está en proceso de redefinición y transformación. Estamos en un momento de transición geopolítica profunda, compleja, y dependiendo de la amplitud del encuadre, de la escala de tiempo y espacio que adoptemos para explicarlo, la perspectiva de lo que ha sucedido en Grecia cambia notablemente. La lectura de la coyuntura concreta –una derrota dolorosa– puede hacer caer en el fatalismo, que nubla la comprensión y es enemigo del análisis: en una perspectiva de onda larga, sistémica, las fuerzas de la democracia deben recomponerse, reconocer los avances –que son muchos– y los retrocesos de estos últimos seis meses, y avanzar en las direcciones que pueden plantear las próximas batallas en los términos más favorables. El orden establecido está en movimiento, y sigue abierta la posibilidad de una transformación política profunda que ponga fin a la austeridad y plantee la democratización de nuestra vida económica, política y social. Basta ver lo que está sucediendo en las primarias laboristas y demócratas, o lo que ha sucedido en las elecciones turcas, en Escocia o las municipales españolas: la perspectiva de cambio, en gran medida gracias al proceso griego, está hoy en día más abierta que hace un año.
  2. La mayor parte de las reacciones y los comentarios sobre la resolución de la crisis griega se han desarrollado desde una perspectiva moral: traiciones, capitulaciones, coraje, modulaciones de la voluntad. Se trata de una tendencia lógica, instintiva, pero es también la causa de la pobreza estratégica de la mayoría de los análisis que se están realizando sobre el caso. Hay que ser fríamente materialistas ahora mismo: pensar el escenario, pesar las fuerzas, entender lo que ha pasado, y analizar cuáles son los márgenes que quedan abiertos, los que se han cerrado, los que se pueden abrir, y los que no. Todo lo demás es literatura, dramatización, y no sirve para hacer política (o al menos, no la política que nos interesa).
  3. No sirve de nada analizar la derrota del Gobierno griego en términos de “voluntad”, como si Tsipras no hubiera querido ir más allá de lo que ha conseguido, como si le hubiera faltado coraje para aplicar un plan B que nadie conoce en profundidad ni puede definir exactamente. En un país que importa una parte sustancial de los alimentos y medicinas que consume, y más de dos tercios de la energía, un país arruinado, que ha perdido dos tercios de su aparato productivo en los largos años de la austeridad, en un país con el sistema bancario asfixiado por el BCE, sin reservas de divisa extranjera, y sin forma de financiarse por sus propios medios ni en los mercados ni en las instituciones internacionales, el margen de negociación en la hora H reveló desgraciadamente todos sus límites estructurales.
  4. ¿Podría Tsipras haber dicho no al acuerdo? Según las estimaciones del gobierno, el sistema bancario habría aguantado pocos días más, después de varias semanas de corralito, una vez que no se concluyera el acuerdo. Independientemente de la solución técnica que se le diera a la crisis, los depósitos y ahorros en euros de quienes aún tienen su dinero en el banco –no las clases adineradas precisamente, pues los grandes propietarios hace años que sacaron el dinero del país– se habrían evaporado. La realidad es que ninguno de los poderes regionales alternativos a Europa y el FMI mostraron disposición a colaborar en un escenario de ruptura con la UE. Sin financiación, sin garantizar la importación de insumos básicos, “reindustrializar el país” y “recuperar la soberanía” son proclamas vacías. No se habría podido socializar en el corto plazo otra cosa que la quiebra, en un país cuya población dio un mandato claro contra la austeridad pero no quiere salir del euro. Para tomar esa decisión no hacía falta coraje o valentía, hacía falta indiferencia ante la violencia inmediata que iba a acarrear sobre los trabajadores y las clases medias del país, en contra de su propia voluntad.
  5. Esa aparente contradicción de la voluntad popular (no a la austeridad, no a salir del euro) es mucho más profunda y compleja de lo que parece. Es radicalmente falsa, y tramposa, la oposición de austeridad en el euro frente a soberanía fuera de él. Es infantil y peligroso imaginar que hay mayores posibilidades de redistribución social, mayores márgenes de progreso y justicia social fuera de la estructura socioeconómica más desarrollada de un momento histórico que dentro de ella, sin tener en cuenta cuál es el contexto preciso en el que habría que operar y cuál es la disponibilidad de recursos que se da en cada uno de los escenarios. No hay duda: de aplicarse, este acuerdo supondrá una dosis adicional de sufrimiento para la población y una pérdida sustantiva de recursos públicos y comunes para los griegos. Pero no vale caer en robinsonadas abstractas: no hay mayor soberanía en la escasez, ni en el aislamiento, sin un plan viable de financiación de una economía rota y asfixiada, en vistas de su rearticulación productiva a medio plazo. El siglo pasado nos enseña que fuera de los núcleos productivos más desarrollados y avanzados es difícil socializar otra cosa que la escasez y la miseria, lo que resulta difícilmente compatible con las libertades políticas y la democratización económica y social, esto es, con la condición misma de la justicia social.
  6. La pugna esencial sigue siendo por el control político de esa estructura productiva. La política es una correlación de fuerzas, y lo que ha resultado de este episodio de la crisis no es otra cosa que una brutal imposición, la cristalización de una relación desigual hasta el extremo: la decimoquinta economía de Europa, asfixiada y sin financiación en los mercados, frente a Alemania y un bloque heterogéneo pero coherente en última instancia que incluye a todas las fuerzas del orden, todos los poderes políticos, económicos y financieros del continente. No podemos caer por ello en el desistimiento moral. Nuestra perspectiva y nuestro objetivo deben seguir siendo democratizar la producción, el control y la distribución de la riqueza allí donde ésta se produce. Si no logramos alterar esa correlación de fuerzas, no abriremos un espacio suficiente para el proceso de democratización que pueda representar una verdadera alternativa al mando financiero que está sometiendo, una tras otra, todas las conquistas y todos los derechos heredados de la constelación histórica del Estado de bienestar.
  7. Es falso que esta crisis haya demostrado que en Europa es imposible la política. Hay un determinismo peligroso –todo era imposible desde el principio, ergo todo es imposible hacia delante– que hace de su diagnóstico una fuente de impotencia, o imagina dimensiones paralelas de libertad que no existen en la realidad. Si algo ha demostrado este proceso es la absoluta fragilidad de la institucionalidad europea, el régimen de excepción, la pura fuerza desnuda que ha resuelto los episodios decisivos en una habitación, de madrugada, inventándose espacios y recursos al margen de toda codificación o cauce legal establecido de antemano (como la salida temporal de la Eurozona de un Estado miembro, varios planes de inversiones que el día anterior eran impensables o imposibles, restricciones o excepciones de los tratados fundamentales, planes para restructurar la deuda que se desvanecen, hasta la expulsión de un ministro de Finanzas del Eurogrupo). Con esas fuerzas tan limitadas, Grecia ha conseguido hacer emerger contradicciones esenciales en el bloque de las instituciones, hasta el punto de que el FMI sigue desmarcado del acuerdo y solo entrará cuando se confirme la reestructuración sustancial de la deuda pública griega, lo que supondría un hito en el decaimiento del paradigma austeritario de magnitud mucho mayor que el memorándum mismo (para imaginar el peso político de la reestructuración, que debería constituir el objetivo político esencial de las fuerzas anti-austeridad en este momento, basta la revelación por el mismísimo Juncker de que fueron los gobiernos de España y de Portugal los que bloquearon en el último momento la inclusión de la reestructuración en el acuerdo, por temor al reforzamiento moral e ideológico que eso supondría para las fuerzas populares en sus países, y a la posición de debilidad e indefensión política en la que dejaría a los gobiernos aliados de Merkel en el sur europeo). Repitámoslo las veces que haga falta: estamos ante un problema político, no jurídico ni técnico. Y político debe ser el carácter y la lógica que rija la estrategia de nuestra alternativa.
  8. Lo que se ha revelado en la resolución de esta crisis es la naturaleza más cruda de un poder alemán en transición, una lógica de mando político-financiero de tintes abiertamente autoritarios, que han hecho de la negación del principio democrático e incluso del principio de legalidad (desconocer la legitimidad del Gobierno electo, forzar un escenario de neutralización del referéndum, utilizar el BCE para asfixiar el sistema bancario griego) uno de sus caballos explícitos de batalla. Sin embargo, el carácter mismo de esa lógica de poder demuestra que Europa es la dimensión, el espacio político de la batalla, y por tanto el lugar que refleja la correlación de fuerzas propia del tiempo de excepción en que vivimos. Estamos en un ciclo largo de transformación abierto por la crisis financiera y prolongado por la lógica de mando de la austeridad: abdicar de ese espacio sin agotar primero las posibilidades de acumulación de fuerzas en su seno, sin analizar en profundidad la multiplicación de procesos que van surgiendo a lo largo y ancho del continente en la pelea por articular una oposición política real a esa lógica de mando (desde Eslovenia a España, de Grecia a Escocia, del Reino Unido a Polonia, pasando por las tensiones que sacuden todos los partidos socialdemócratas del centro europeo) es abdicar del análisis del momento histórico y regalarse un pasaporte a la marginalidad, a la aceptación de la derrota. La recomposición de las fuerzas anti-austeridad es pareja a la transición del mando europeo, y esa es la escala de onda larga que debe gobernar el análisis y las decisiones estratégicas. Esto no excluye ninguna opción en el futuro: las hace depender de nuestra capacidad de construir, de articular y de transformar.
  9. La mejor prueba de la fragilidad de ese mando autoritario vino dada por el referéndum del 5 de julio. El referéndum griego fue una disrupción que pateó el tablero de los tratados y abrió un escenario político completamente nuevo, que no existía el día anterior de su convocatoria. Si no se pudo dar una salida política que codificara ese magnífico desbordamiento democrático del orden establecido es porque el adversario redobló la estrategia de restauración en una clave netamente agresiva, lo resolvió por una descarga de fuerza bruta mucho mayor. La única carta decisiva de Grecia en la negociación final era la amenaza de la tormenta financiera que conllevaría el Grexit. Una vez descontado ese peligro (pues en las bolsas europeas no se materializó de forma sustantiva en ningún momento, ni antes ni después del corralito y el referéndum), Schauble convirtió esa baza precisamente en su arma de mayor calibre. Esa expulsión con austeridad bajo forma de “ayuda humanitaria” representaba un cambio de paradigma en la historia política de Europa, la constitucionalización de un modelo colonial-autoritario en el seno mismo de la Unión. Y desgraciadamente, en ausencia de cualquier otra vía práctica de financiación después de un proceso de ruptura, representaba también una posibilidad extremadamente real de culminar el proceso con una debacle irreparable.
  10. Defender al Gobierno griego en el escenario posterior a las negociaciones no es una cuestión de principios o de lealtades, sino una cuestión estratégica de primer orden para nosotros. Igual que han atacado al Gobierno griego para debilitar las opciones de cambio democrático en otros países europeos, todo lo que sucede en Grecia incide directamente en las posibilidades, los márgenes y las capacidades que un Gobierno popular en nuestro país tendría a su alcance y disposición. La Troika tenía tres objetivos políticos al principio de las negociaciones: golpear a Grecia para avisar a España, romper Syriza y hacer caer en pocos meses el primer Gobierno de izquierda que ha habido en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Es sencillamente suicida renunciar a los avances y las posiciones que se han conquistado en estos meses, por muy dura que sea la derrota en esta primera batalla: hay que defender y pelear cada centímetro, cada cláusula, cada margen que quede abierto a la disputa. Hay que hacer exactamente lo contrario que dividirse y moralizar el debate estratégico: hay que construir una gran alianza democrática, monstruosa y transversal, cuyo objetivo táctico esencial sea la acumulación de fuerzas en el corto plazo y desarrollar la inteligencia estratégica suficiente para dar las batallas en las que más favorable puede ser la correlación de fuerzas (por citar solo algunos en el corto plazo: deuda, TTIP, fraude fiscal, desplegar la noción de ciudadanía en lo que implica de servicios públicos y derechos sociales, etc.).
  11. El movimiento en los partidos socialdemócratas no es desdeñable en absoluto. La austeridad ha producido un espacio sociopolítico transversal, bastardo, que está ahora mismo abierto y en disputa. Grecia ha sido una vanguardia de esa lucha, pero a medio plazo Europa afronta una recomposición decisiva de sus fuerzas hegemónicas en la que lo que queda del bloque histórico socialdemócrata representa el eje decisivo para recomponer la correlación de fuerzas a escala continental. El verdadero esfuerzo estratégico está ahí y no en otra parte.
  12. Hemos errado completamente en expresar y explicar la distinción entre Grecia y España. No es cierto que nosotros tendríamos más margen porque tenemos un PIB cinco veces mayor. Nosotros tendremos más margen porque no tenemos que afrontar nada que se parezca en absoluto a lo que ha vivido y está viviendo Grecia. No tenemos que prorrogar ni renegociar un memorándum. Nos financiamos por nosotros mismos en los mercados. La solvencia de nuestro sistema financiero (ya) no depende de una decisión arbitraria del Banco Central Europeo. No tenemos más tutela en el ejercicio político de nuestra soberanía que la que dictan los tratados europeos (lo que abre la cuestión decisiva de la aplicación de los márgenes, los límites y las reglas, como demuestran los incumplimientos sistemáticos de las reglas de estabilidad presupuestaria por parte del eje franco-alemán). Es hacerle un favor a nuestros adversarios admitir siquiera implícitamente ese paralelismo. No es que tuviéramos más margen, es que tendremos un escenario completamente distinto. Hay que pelear ese mensaje con uñas y dientes. No se trata de que el adversario busque hacernos daño con la comparación: es que la comparación es radicalmente falsa.
  13. El movimiento popular de cambio democrático en España debe asumir un papel de vanguardia para la acumulación de fuerzas en Europa. Hay que ir más allá de los espacios que están actualmente constituidos. Hay que convocar a todas las fuerzas de progreso, especialmente las de los países del sur y la periferia europea, para generar una agenda democrática común en torno a los ejes decisivos de la transición europea. Es necesario un espacio nuevo, un lenguaje nuevo y una estrategia nueva. Si no, nos estaremos auto-ubicando en un margen oscuro del tablero y asistiendo pasivamente a esta transición, a la disputa tenebrosa entre las nuevas xenofobias y el autoritarismo financiero. España está llamada a jugar, esta vez sí, un papel decisivo para impulsar un proyecto europeo basado en la defensa de la paz, los derechos humanos, los servicios públicos y la dignidad de sus pueblos. Es difícil que una oportunidad histórica de este calibre vuelva a presentarse en nuestras vidas.
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